Cine y TV

Leaving Neverland: jaque mate al rey

La emisión del documental producido por HBO, que cuenta las vivencias de dos de los niños que denunciaron a Michael Jackson por abuso sexual, trajo una serie de daños colaterales que pusieron en tensión la figura del ídolo popular.

Leaving Neverland: jaque mate al rey - Radio Cantilo

martes 12 Mar, 2019

Agosto de 1993 estaba llegando a su fin cuando la policía de Los Ángeles ingresó a Neverland, la mansión de Michael Jackson, con una orden de allanamiento tras una denuncia contra el cantante por abuso sexual infantil. Desde aquel día las acusaciones, los juicios, los acuerdos millonarios para ponerle punto final a las demandas se convirtieron en moneda corriente para el Rey del Pop. Y aunque la justicia estadounidense lo sobreseyó un año después, el halo de sospecha que se había instalado sobre su figura permaneció intacto y su imagen fue deteriorándose con el paso del tiempo.

Sin embargo, en términos comerciales, las denuncias no fueron un problema para Jackson: editó tres álbumes más con ventas millonarias, realizó cameos y participaciones en diferentes películas, programó tres giras mundiales e incrementó su patrimonio, incluso después de su muerte en 2009. Su legado y su valor como referente de la cultura pop jamás fueron puestos en discusión.  Pero el indulto social parece haber llegado a su fin con el reciente estreno de Leaving Neverland, el documental producido por HBO y dirigido por el británico Dan Reed.

¿De qué va el film?

Es el relato, en primera persona, de los abusos sexuales que sufrieron durante su estancia en Neverland Wade Robson y James Safechuck, que comenzaron cuando tenían 7 y 10 años respectivamente. Además, indaga en el impacto que eso tuvo no solo en la vida de las víctimas sino también en la de sus familias. Si bien el material fue proyectado en el Festival de Sundance el 25 de enero de este año, HBO lo emitió oficialmente, en dos partes, los días 3 y 4 de marzo. Y a partir de eso, las consecuencias no se hicieron esperar. En Australia –país del que es oriundo Robson-, Nueva Zelanda y Canadá, las emisoras de radio decidieron dejar de pasar las canciones de Michael Jackson. En Gran Bretaña, la BBC hizo lo propio. Incluso los productores de Los Simpsons dispusieron retirar de las plataformas de Fox el capítulo de la serie en el que el cantante le puso voz a uno de los personajes.

Por supuesto, HBO también sufrió las consecuencias de poner al aire el documental. La familia Jackson demandó a la cadena de televisión por más de 100 millones de dólares. ¿Los motivos? Dos: en primer lugar, la violación de una cláusula del contrato que firmaron HBO y el músico en 1992, para transmitir un concierto de la gira mundial que había realizado ese año, en la que se establecía que el canal no podía denigrar al artista y que debía notificarlo sobre la emisión de cualquier otro material que lo tuviera como protagonista. En segundo lugar, porque no permitieron a las personas cercanas a Jackson dar su versión de los hechos y eligieron creerles a RobsonSafechuck.

Era una de las personas más atentas, amables, cariñosas y afectuosas que conocía. Me ayudó muchísimo con mi carrera, con mi creatividad, con todas esas cosas. Y también abusó sexualmente de mí durante siete años.
 

Leaving Neverland no deja indiferente a nadie que lo vea. Los secretos, los abusos sexuales y psicológicos, el modus operandi  del cantante para atraer a los menores y seducirlos son una cachetada de realidad de algo que todos sabíamos pero que decidimos ignorar o restarle importancia hasta hoy. El ídolo de millones, la estrella más grande de la cultura pop, el genio creativo que cambió la música para siempre fue también sinónimo de oscuridad, de desencanto, de infancias vulneradas. Y como a todo rey, finalmente le llegó la hora de la condena social.

 

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