Cine y TV

Franco Burattini, el hombre detrás de los efectos especiales

En la última edición de El Pacto Copérnico, Hernán Moyano charló sobre el trabajo del líder de Piromanía FX.

Franco Burattini, el hombre detrás de los efectos especiales - Radio Cantilo

martes 28 Ene, 2020

Dos décadas. Eso que lo lleva Franco Burattini en el mundo del cine, dedicándose a los efectos especiales. Piromanía FX, su empresa, ya trabajó en 1500 rodajes, 500 largometrajes y 200 publicidades. La cinta en la que debutó fue Vendado y frío, en 1998, dirigida por Alexis Puig. El bonaerense, El fondo del mar, El niño pez, Fase 7, Infancia clandestina, Penumbra, Diablo, Daemonium, Tesis sobre un homicidio, Tuya, El clan, Kryptonita, La casa del mar, Amateur, Nafta super, Re loca, Monzón, Edha, Focus, The Two Popes, son otras de las tantas producciones en las que intervino. “Es el sueño que tenía desde los 17 años”, contó y agregó: “Amo el género. Ahí encuentro la cuna para generar mi negocio. He trabajado muchísimo por poco, por nada, y hasta tengo siete co-producciones. No tengo fortunas. Esa cuestión hizo que me hiciera muy conocido”.

Piromanía FX ofrece, entre cosas cosas, armas de fogueo, réplicas de armas, armas blancas, armas especiales, simulación de impactos de bala, explosiones, generación de fuego, rotura de vidrios, vuelos, lluvia, viento, humo, nieve, hielo, arte y vestuario, utilería, confeti, ambientación, fx de sangre y gore. Y su última gran producción llegó de la mano de El robo del siglo, la cinta argentina estrenada este mes y que se convirtió, en cuestión de horas, en el estreno más taquillero de la historia de nuestro cine.  

Hernán Moyano: ¿Cómo empezaste esto?

Franco Burattini: Yo era un chico de Tres Arroyos que a los 17 años vio un Movie Magic. Vi un capítulo y dije “yo quiero laburar de esto”. Me fui a estudiar cine a Buenos Aires, quería dirigir en ese momento. Y una profesora me dijo que si iba a dirigir, podía empezar en otro momento y que para hacerme un oficio como este era el momento. Cada efecto que yo tenía era un tilde que yo sumaba. Era el año 96. También creo que a mí me ayudó muchísimo eso en generar un ansia, unas ganas, una necesidad de filmar. Cada efecto que resolvía en su momento era como cruzar el Aconcagua.

 

HM: ¿En qué momento empezás a descifrar esto? Lo que vos hacés no lo hace cualquiera.

FB: El autodidacta no es autodidacta, no se te genera de la nada. Siempre tenés alguna referencia. Yo lo que he sido es muy mirón: me he visto todos los making que he podido, una y otra vez. Trabajaba dos laburos con un colega y le sacaba radiografía de los equipos. He aprendido lo fundamental, que es la forma de trabajo. El truco no es tan complejo, sino la forma que vos manejás el set. Tenés que tener el control de la situación del set.

 

HM: ¿En qué estás ahora?

FB: Hice Reinas Salvajes para Patagonik y Rizoma. Cuando son películas muy grandes, hacemos solo las armas y compartimos set con otra empresa que hace los efectos. Por ahí a veces vemos con quién compartimos, para que sea un nivel profesional que no nos complique a nosotros. Y lo que tiene que salir ahora es Entre Hombres, la serie de HBO. Ahí tuvimos una escena de armas, la más grande que llevamos a un set. Metimos 220 armas. Lo peor fue el tiempo de armado del set, pero fue muy lindo. También hicimos las dos de El jardín de bronce e hice El hipnotizador en Montevideo.

 

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