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Euphoria y la ansiedad de ser adolescente

Una de las apuestas de HBO en este 2019 llegó para sacudirnos por completo.

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Euphoria y la ansiedad de ser adolescente - Radio Cantilo

martes 06 Ago, 2019

Cuando empezó a escribir Euphoria, Sam Levinson se encontró frente a un viaje retrospectivo que lo llevó a indagar en su adolescente interior. Y todo lo que salió de allí se convirtió en el guion de una serie que aparentaba ser un simple drama juvenil pero que en realidad no era más que un reflejo de algunos de los miedos y de las incertidumbres que alguna vez nos atravesaron a todos. “Escribí sobre mí mismo y lo que sentía y estaba atravesando cuando era más joven y lidiaba con adicciones”, declaró el creador de la producción de HBO en una entrevista exclusiva con el portal EW.

Euphoria es un cóctel explosivo que incluye, además de las adicciones, el despertar sexual, las dudas constantes sobre la identidad, toneladas de tristeza y angustia, el siempre difícil vínculo parental, la opresión y el desinterés del sistema escolar y otro centenar de conflictos que marcan la ansiedad de ser adolescente en el mundo de hoy. Tal vez por eso se transformó, en apenas unas semanas, en una producción con la que muchos jóvenes se sentían identificados y, al mismo tiempo y en paralelo, una alerta para los padres que en ocasiones deciden hacer oídos sordos a lo que los rodea. “Es un nuevo mundo cada cinco años. Creo que eso es lo que hace que haya ese tipo de desconexión entre padres y chicos. Espero que esto abra un diálogo entre los dos porque es duro ser adolescente. Es difícil, especialmente si estás luchando con adicciones y combatiendo esas cosas. Esperemos que abra esos medios de comunicación”, agregó Levinson.

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Pero además de esa carga emotiva y sentimental que tiene la serie, no podemos dejar de lado la gran puesta en escena que trajo consigo una de las mejores producciones de este 2019. Euphoria es, entre muchas cosas, un viaje sensorial. Y a eso hay que sumarle una banda sonora que une cada imagen con una precisión demencial. Allí está, sin dudas, la segunda clave de su éxito: en una estética sin precedentes para una serie de estas características. Porque, según el mismo Levinson, uno de los aspectos claves, y a la vez más difíciles, de ser joven es no saber decir cómo te sentís. ¿Qué mejor, entonces, que hacerlo a través de una experiencia visual y psicodélica?

Euphoria incomoda, no podemos escapar de eso. Incomoda a quienes hoy son adolescentes y más aún a los que ya no lo somos. Nos sacude, nos arrastra a la reflexión, nos llena de interrogantes y nos invita a liberarnos de prejuicios y de tapujos. Y lo hace al ritmo frenético de la juventud, aunque, con total sinceridad, tenemos que admitir que nada tiene de juvenil ni en su forma ni en su contenido. Porque es cruda y es honesta, como definió la misma Zendaya. Y no todos están listos para enfrentarse a eso.

Quizás de otras maneras, atravesados por otros conflictos de época, por otros contextos familiares y escolares, pero todos y cada uno de nosotros tuvimos algún momento tormentoso en nuestra adolescencia, aunque hoy lo veamos con otros ojos. Porque, en definitiva, de eso se trata ser joven: de sentir intensamente, de vivir cada emoción a flor de piel. Y Euphoria llegó  para recordarnos la ansiedad y el frenesí de ser adolescente.

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