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El libro de Nod

Rodrigo García Ferreyra relató el origen de los vampiros en la noche de Radio Cantilo. Reviví la historia completa acá.

El libro de Nod - Radio Cantilo

martes 20 Ago, 2019

“Mi padre me dijo: ‘Maldito estás, Caín, quien mataste a tu hermano. Como yo fui expulsado, así lo serás tú’. Él me exilió a vagar en la oscuridad, en la tierra de Nod. Así me precipité en la oscuridad. No vi ninguna luz, estaba asustado y solo. Y mi hambre creció y mi frío creció. Y estaba solo en la oscuridad y lloré. Vino entonces a mí una voz suave, dulce, con palabras de socorro, palabras de consuelo de una mujer oscura y hermosa con sus ojos cortando la oscuridad. ‘Conozco tu historia, Caín de Nod, me dijo sonriendo. ¿Estás hambriento? Ven, tengo comida. ¿Tienes frío? Ven, tengo ropas. ¿Estás triste? Ven, tengo consuelo’. ‘Quién podría consolar a alguien tan maldito yo -pregunté- quién me vestiría, quién me alimentaría’. Y me dijo: ‘Yo soy la primera esposa de tu padre, quien discutió con aquel que vive en lo alto y obtuvo la libertad en la oscuridad. Yo soy Lilith. Una vez tuve frío y no hubo calor para mí, una vez tuve hambre y no hubo comida para mí, una vez estuve triste y no hubo consuelo para mí’. Con ella me llevó y me alimentó y me vistió y en sus brazos encontré consuelo.

Moré en la casa de Lilith por un tiempo y pregunté, ‘¿desde la oscuridad cómo construiste este lugar? ¿Cómo pudiste tejer estas ropas? Cómo pudiste cultivar esta comida. Lilith sonrío y me dijo ‘no estoy como tú, yo estoy despierta. vEo los peligros que giran a tu alrededor, creo y fabrico lo que necesito mediante el poder’. ‘Despiértame entonces, Lilith’, dije. ‘Necesito tener este poder. Entonces podré tejer mis ropas, cultivar mi comida, construir mi propia casa’. La preocupación tiñó el rostro de Lilith. Y dijo: ‘Ignoro lo que el despertar hará para ti, pues estás realmente maldito por tu padre. Podrías morir, podrías cambiar para siempre’. Y le dije esto: ‘Incluso entonces, una vida sin poder no sería realmente vida. Moriría sin tus dones. No viviré como tu esclavo”. Lilith me amaba y yo lo sabía. Haría lo que le pedí, aunque no lo deseara. Y fue entonces cuando Lilith, la de ojos brillantes, me despertó. Se cortó con un cuchillo y sangró para mí. Bebí del cuenco. Era dulce. Entonces caí al abismo. Caí para siempre, cayendo en la más profunda oscuridad”.

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“Y desde la oscuridad vino una luz brillante fuego en medio de la noche y el Arcángel Miguel se reveló ante mí. Pregunté qué deseaba. Miguel, General del Cielo, Custodio de la Llama Sagrada, me habló con estas palabras: ‘Hijo de Adán, hijo de Eva, tu Crimen es grande, pero también es grande la compasión de mi padre ¿No te arrepentirás del mal que has hecho, y dejar que su compasión te limpie y te purifique?’ Y yo respondí a Miguel: ‘No por la gracia de aquel en lo alto sino por la mía propia, viviré con mi soberbia’. Miguel así me maldijo: ‘Entonces, mientras camines por estas tierras tú y tus hijos temeréis mi llama viviente que morderá profundo y saborear vuestra carne’. Y por la mañana vino Rafael, con alas cargadas de inocencia, luz sobre el horizonte, el conductor del sol, el guarda del Este. Rafael habló, diciendo: ‘Caín, hijo de Adán, hijo de Eva, tu hermano Abel te perdona tus pecados. ¿No te arrepentirás y aceptarás la redención del Todopoderoso?’. Yo respondí a Rafael: ‘No por el perdón de Abel, sino por el mío propio seré perdonado’. Rafael así me maldijo: ‘Entonces, mientras tus pasos pisen esta tierra, tú y tus hijos temeréis el amanecer, y los rayos del sol os buscarán para quemaros como el fuego, donde quiera que os escondáis. Escóndete ahora del sol, pues se lanza para alcanzarte con toda su furia’. Pero yo encontré un lugar secreto, profundo en la tierra, y me escondí de la luz del sol. Dentro de la tierra dormí hasta que la luz del mundo se escondió tras la montaña de la noche. Cuando me alcé de mis sueños diurnos, escuché el sonido de Gentiles alas veloces. Vi las negras alas de Ariel cubriéndome alrededor. Ariel, segador, ángel de la muerte, oscuro Ariel, quien mora en las tinieblas. Ariel Rápidamente dijo: ‘Hijo de Adán, hijo de Eva, Dios Todopoderoso perdona tus pecados, ¿aceptarás la redención y me dejarás llevarte hacia tu recompensa, nunca más maldito? y dije yo entonces: ‘Ariel, el de negras alas, no por la redención del Todopoderoso, sino por la mía propia viviré. Soy lo que soy, hice lo que hice y esto nunca cambiará’. Y entonces, mediante Ariel, pavoroso Ariel, Dios Todopoderoso me maldijo diciéndome: ‘Entonces, mientras camines por esta tierra, tú y tus hijos abrazaréis las tinieblas, beberéis solo sangre, comeréis solo cenizas, seréis como fuisteis en el momento de morir, nunca muriendo, continuando viviendo. Caminaréis para siempre en las tinieblas, todo cuanto toquéis se desmoronará, hasta el último día’. Lancé un grito cargado de angustia por esta terrible maldición y lloré sobre mí. Derramé sangre. Puse las lágrimas dentro de un recipiente y las bebí. Cuando alcé la vista de mi cuenco de pesar, el arcángel Gabriel, gentil Gabriel, señor de la redención, se apareció ante mí. Y me dijo: ‘Hijo de Adán, hijo de Eva, observa. La redención del padre es mayor de lo que jamás podrías imaginar, pues incluso ahora hay una senda abierta, el camino de la redención, y llamarás a este camino Golconda. Habla a tus hijos de él, pues por él volverán a residir en la luz’. Y después de esto, la oscuridad se alzó cual un velo y la única luz era los ojos de Lilith.

Mirando a mi alrededor supe que había despertado. Cuando mis energías por primera vez surgieron a través de mí, descubrí cómo poder como el rayo moverme, cómo coger prestada la fuerza de la tierra, cómo ser cual piedra. Estas fueron como respirar, fue una vez para mí. Lilith entonces me mostró cómo se ocultaba de los cazadores, cómo exigía obediencia, cómo pedía respeto. Entonces, despertándome aún más rápido, encontré cómo alterar las formas, cómo dominar animales, cómo hacer que los ojos miren más allá de la vista. Entonces Lilith me ordenó que me detuviera, pues había sobrepasado todos mis límites, había ido demasiado lejos, había amenazado mi propia esencia. Utilizó sus poderes y me ordenó parar. Debido a su poder yo la obedecí, pero profundo en mí dentro fue plantada una semilla de rebelión. Y cuando me dio la espalda, abrí mi ser de nuevo, lo abrí a la noche y vi en las estrellas infinitas posibilidades. Y conocí un camino, un camino de poder y sangre para que yo lo siguiera. Así pues abrí en mí esta senda definitiva, desde donde otros caminos procederían. Con este nuevo pode rompí las cadenas que puso en mí la señora de noche. Dejé a la reina condenada ese mismo atardecer, ocultándome en sombras. Huí a las tierras de Nod y llegué a un lugar donde no pudieran encontrarme ni siquiera sus demonios”

Este fue el nacimiento del primer vampiro, relató Rodrigo. Dale play y no te pierdas las historias de estas criaturas de la oscuridad en El Pacto Copérnico.

 

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