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El cantante de jazz: la cinta que lo cambió todo

El film protagonizado por Al Jolson fue el que dio paso al cine sonoro.

El cantante de jazz: la cinta que lo cambió todo - Radio Cantilo

martes 05 May, 2020

Si hubo una década que marcó a fuego la cultura la cultura del siglo pasado esa fue la década del 20. Los años posteriores a la Primera Guerra Mundial fueron de un florecimiento espectacular en las grandes capitales del mundo: se popularizó el jazz, las noches se tiñeron de bohemia y el arte ganó espacio en cada uno de los estratos sociales. Todo esto sumado a los grandes económicos que se vivieron, sobre todo, en los países que habían jugado un papel crucial durante el conflicto bélico: Estados Unidos, Francia, Alemania, Inglaterra y, en menor medida, otros centros urbanos europeos.

Son, además, los años de los gángsters, de la ley seca, del boom de los créditos para comprar compulsivamente y de la popularización de los deportes como el fútbol y el boxeo. Esto se ve reflejado en grandes historias de la literatura, el cine y el teatro: El Gran Gatsby, Chicago, Los Intocables, la obra de Fritzgerald y de Hemingway, por nombrar solo algunos. El cine, por supuesto, no se quedó afuera de aquella revolución cultural y en 1927 tuvo su propio hito: en la ciudad de Nueva York se proyectó El cantante de Jazz, la primera cinta comercial con sonido sincronizado. Si bien a comienzos del siglo en París se habían hecho las primeras pruebas de sincronización, fueron casi tres décadas las que llevaron a las productoras a lograr el resultado que estaban buscando.

Nacida inicialmente como una obra de Broadway, como sucedió con muchos de los musicales más exitosos del cine, El cantante de Jazz cuenta con el protagonismo de Al Jolson, una de las caras más destacadas del cine en aquel entonces y uno de los más amados por el público debido a su carisma. Y allí lo vemos interpretar a Jack Robin, el hijo de una familia judía ortodoxa que decide romper con la tradición familiar de ser rabino y elige convertirse en un cantante de jazz.

Estrenada el 6 de octubre de aquel 1927, la película se convirtió en un antes y un después para el mundo del séptimo arte: el cine ahora era una experiencia mucho más rica, con más complejidad pero también con mayor posibilidad de entretenimiento y atracción para las grandes masas. Y aunque son escasas las escenas que contienen diálogo con sonido, la revolución de la pantalla grande ya había dado su puntapié inicial. Para la década del 30 y del 40, de hecho, el cine sonoro ya era una realidad efectiva y su popularidad lo llevó a convertirse en la bestial industria que es hoy, en la maquinaria cultural más grande del planeta. Es decir que si hoy existe Hollywood y las películas tal como las conocemos, todo eso se lo debemos, en una primera instancia, a El cantante de jazz.

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