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Cuentos Relatados a la Hora de las Brujas: Pesadilla

Rodrigo García Ferreyra nos trae un terrorífico relato sobre un clásico del cine.

Cuentos Relatados a la Hora de las Brujas: Pesadilla - Radio Cantilo

martes 24 Mar, 2020

Son las 3:15 de la madrugada y es la sexta noche que apenas puedo dormir porque tengo miedo. Estoy en la cama, desesperado y angustiado porque no puedo descansar y lo peor de todo es que si llego a dormir volveré atener pesadillas.

La primera noche de este infierno, hace unos días atrás, desperté con el brazo lastimado y quemado, como si alguien me hubiese querido agarrar.  Mis amigos pensaron que me había hecho daño a mí mismo, pero nunca lo haría, aunque últimamente ya estoy dudando de mi cordura.

La única persona que pensé me podía ayudar, mi padre, nunca quiso prestar atención a mis  problemas y menos a las cosas que él no puede comprender. Las veces que le comenté de mis sueños se mostró molesto, me cambió de tema y me dijo que eran tonterías.

Estas visiones que tengo al dormir se sienten diferentes a las que he tenido y más aun comparándolas con las que tendría una persona normal. Esto no es normal, esto es demasiado extraño porque se siente cada vez más real.

Cuando sueño soy visitado por alguien que me hace sentir amenazado. No lo veo con claridad, es casi una sombra, pero sí puedo sentirlo en los rincones de la noche. Es entonces cuando escapo y despierto transpirado y agitado. En muchas de mis pesadillas veo lugares que no conozco aunque no sería extraño, si no se repitieran una y otra vez. En cada sueño que me sorprende en cualquier lugar los veo.

En las imágenes que veo se cruzan diferentes escenarios: la escuela, la casa de mi tía Nancy, un gran jardín, un sótano extraño, el hospital psiquiátrico de la ciudad y una construcción precaria de madera completamente prendida fuego. Escucho gritos desde adentro de la casa incendiada, inclusive huelo carne quemada. Al principio de todo esto no sentía tanto miedo como ahora.  Y cuando llega el cansancio siento terror, sé que hay alguien ahí y escucho su voz que es como un susurro que lentamente crece y se transforma en una risa horrible. Es como si al crecer mi miedo, lo que sea que esta ahí crece conmigo.

Una de las noches soñé con una monja parada en un oscuro sótano. Tenia la cara destrozada, sangraba y lloraba.  Su habito estaba roto y era de un sucio color blanco y rojo, creo que por la sangre. Se me acercó y me dijo que tenga cuidado y que me vaya rápido, inmediatamente quise correr pero me desperté. No sé quién es pero me hablaba con mucho dolor y me sentí aterrorizado.

Son pasadas las 5 de la mañana y siento que me estoy desvaneciendo del cansancio, pero me niego a dormirme.

Entre las sombras volví a sentir al ser que me acecha y escuché su risa por primera vez con mucha claridad, como si se riera justo al lado de mi oreja. Todavía siento olor a carne quemada y no puedo sacarla de mis recuerdos.

Corrí a avisarle a mi padre todo lo que estaba pasando y mientras se lo contaba se puso a llorar.  Pocas veces lo he visto llorar, ni siquiera cuando murió mamá. No entiendo por qué pero estaba más aterrado que yo. Buscó en un cajón del armario y me dio unas pastillas para permanecer despierto. No entiendo nada de lo que está pasando. Cuando le exigí que me explique, me dijo que si me lo contaba iba a ser peor y se encerró en la habitación.

Ya es de noche, y empiezo a sentir la falta de sueño. Me encerré en mi pieza y escucho cómo en la habitación contigua se escuchan como cuchillos de metal que rasgan la pared. No sé si es real o estoy delirando del cansancio.

Séptima noche.

Acabo de despertar y todavía es de noche y voy a intentar describir esta locura. Tengo marcas en el brazo, heridas profundas de cortes, mi pijama esta desgarrado y estoy sangrando. Intenté hablar con mis amigos pero nadie me atiende el teléfono, ni me contesta los mensajes.

No entiendo qué está pasando. No hay nadie en la casa, hace un momento salí corriendo a la calle y me paré en el medio y no hay nadie. La gente de la Calle Elm parece que desapareció completamente, excepto por él: una figura que está al final del camino y lentamente se viene acercando. Ya sé quién es, ahora lo recuerdo: el que me acecha en mis pesadillas, ahora que lo puedo ver con más claridad bajo las luces de los faroles al costado del asfalto. Se acerca a mí y escucho nuevamente su risa. Tiene un pulóver viejo rojo y negro, un sombrero y sus manos son cuchillos. Es el jardinero de las historias de mi tía.

Entré corriendo a casa y me encerré en mi habitación. Estoy temblando y siento cómo se acerca. Su risa es cada vez más fuerte. Y dice mi nombre. Y ríe de nuevo.

Acabo de cerrar los ojos y desperté. Y estoy en la casa incendiada, las niñas están dentro y me dicen que tenga cuidado, que él viene a buscarme. Y ahora entiendo todo. Nunca me desperté de la primera vez que vi a Freddy, estoy dentro de mi pesadilla. Ahora recuerdo que papa murió hace años mientras dormía.

Y sé, mientras las cuchillas arañan mi puerta, que no voy a despertar jamás.

 

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