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Cuentos Relatados a la Hora de las Brujas: El bebé de Rosemary

Como cada viernes, Rodrigo García Ferreyra nos regaló un inédito relato escalofriante.

Cuentos Relatados a la Hora de las Brujas: El bebé de Rosemary - Radio Cantilo

lunes 01 Jun, 2020

Muchas personas han recorrido estos pasillos. Siempre los veía entrar, salir, subir y bajar. Y a veces algunos no eran vueltos a ver. Pasé inadvertido siempre, pero todos éramos parte, desde el primero hasta el último. Han pasado muchos matrimonios por aquí. Muchos han sido los intentos por encontrar a las personas correctas y fueron cientos, literalmente, ya que hace muchos años que intentamos lo que sucedió pero siempre ocurría algo que nos detenía.

Era fácil estar dispuesto a vivir acá. Es un lugar de lujo, pero no todos podían pagar y era necesario que así sea porque el deseo por pertenecer y habitar estas paredes era parte de lo que necesitábamos. Debía ser preferentemente una pareja joven y sana, sobre todo ella. Con muchas ambiciones de dinero, pero más que nada de poder. Porque ahí, en el poder, es donde se encuentra la seducción y la corrupción. De los dos siempre el hombre era más fácil de convencer y era a quién apuntábamos. A todos les gustaba hacer alarde de dónde vivían, del puesto que tenían y de cómo, desde ese momento, su carrera iba para arriba cosechando éxitos. En gran parte gracias a nosotros, por supuesto. Pero ellos al principio no solo sabían. Solo después de que habían probado el fruto de la gloria podíamos revelarle nuestro plan y en la balanza siempre ganábamos. Pero la mujer siempre fallaba, porque no era capaz de continuar con nuestros planes. Y no es fácil, sobre todo cuando hay un bebé en el medio. La mayoría de las veces terminaban muertas: saltaban al vacío y se estrellaban en la vereda. Seguramente pensaban que morir era el precio menor a pagar por lo que les esperaba. Quizás sí, quizás no. En este mundo hoy en día es difícil saber qué está bien y qué está mal, en dónde se esconde Dios y en dónde el Diablo.

Muchos de los elegidos eran médicos. Ellos aceptaban rápidamente nuestro trato, se vanagloriaban en la sociedad pero nuevamente sus esposas sucumbían. Y no crean que solo buscábamos parejas. A veces adoptábamos mujeres solas, les dábamos techo, dinero, comida y un futuro. A fin de cuentas, solo era a ellas a quien necesitábamos pero no llegaban hasta el final. La última fue una joven de apellido italiano, que terminó con su vida una noche casualmente a los pocos días de que llegaran ellos. Y el maestro nunca se equivoca.

Uno de lo que más colaboró para que esto ocurra fue Crowley, quien mostró la verdad. Toda actividad y todo conjuro que realizó fue la luz que cambió la percepción de lo que creían. Nuestro objetivo fue la destrucción y la reconstrucción del nuevo renacer, del nuevo futuro, de un sueño desde la oscuridad sin Dios, al menos el Dios al que todos estaban acostumbrados. Más allá del maestro Crowley, el edificio siempre tuvo una energía especial, desde antes que la ciudad existiera. Como si hubiera un puerta, un entrada debajo de nuestros pies que lo llevara a otro plano, a otro mundo. Por eso mismo siempre fue habitado por magos y brujas. Las hermanas Trench, por ejemplo, que hicieron tristemente célebre al lugar por comer niños en la propiedad. Inclusive llegaron a comerse un sobrino, dicen. Pero nadie lo llegó a probar, pero sí sucedía. Hasta hoy en día por la noche caminan sombras, antiguos residentes del lugar que se vieron atrapados por estas tinieblas. Si te morías acá, no salías. Por eso la mayoría de la gente saltaba por la ventana: prefería sucumbir destrozadas por el cemente antes de que su espíritu quedara atrapado para siempre.

Dado que el encontrar buenos matrimonios era difícil decidimos cambiar el perfil y buscar gente nueva. No más médicos ni profesionales por el estilo, necesitábamos a alguien que amase la exposición pública y que su ego esté por encima de todo, inclusive de su familia. ¿Y quién mejor que un actor que esté surgiendo en una industria del cine que esté en su apogeo? No tardamos mucho en encontrar a este joven matrimonio que hizo que años de planes llegaran a concretarse. Al principio pensamos que iba a ser difícil, pero lentamente todo se fue dando. Tuvimos que matar a la vecina que vivía en el séptimo, necesitábamos un lugar para ellos. Pero valió la pena. Le dimos ese piso, donde el mal había sido invocado inicialmente y donde él hizo su primera aparición física. Si son creyentes por las noches pueden escuchar su pasos por la madera, unas pezuñas que rasgan la oscuridad junto con el olor a hierbas y hongos de las brujas que habitan el edificio. Para alguien común puede parecer un jardín de especias, cuando en realidad es parte de la materia prima que necesitamos para preparar a la receptora de la semilla. Cuando él camina se siente frío y también fuego del mismo infierno. Es extraño porque da miedo pero es hipnótico y esperanzador.

Así, con esa fuerza, fuimos eliminando obstáculos y personas. Es tan fácil hacer un hechizo mortal estando de este lado. Lentamente fueron cayendo todos y una vez que el padre fue seducido, todo fue de maravillas. Las drogas que le dimos, las hierbas, los hongos, la prepararon para su inevitable destino. Se resistió cuando nos descubrió, pero ¿quién le va a creer a una madre primeriza joven y de aspecto inocente que vive en el medio de un aquelarre en Nueva York? Porque así luce Rosemary y por eso fue elegida. Peor por suerte todo salió muy bien. El bebé ya nació, el padre está feliz y el olor a azufre se siente más intenso que nunca. Si se hacen silencio, por las noches pueden escuchar el llanto de nuestra criatura que viene a reinar.

Fui testigo de todo, quizás desde la visión más inesperada. Nadie se espera que un ascensorista sea quien orquesta todo esto. El demonio pocas veces muestra su rostro y siempre va a pasar inadvertido. Me suelen decir Diego y trabajo hace unos 200 años y aún sigo aquí, pero nadie me presta atención y quizás ese sea el mayor de mis engaños.

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