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Bajo el Radar

“Tres días en Quiberon”: el retrato de una mujer triste

La multipremiada cinta alemana que muestra el último año de vida de Romy Schneider se estrena hoy en la señal Europa Europa.

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“Tres días en Quiberon”: el retrato de una mujer triste - Radio Cantilo

viernes 24 Abr, 2020

Estreno: 24 de abril a las 22 por la señal de cable Europa Europa (canal 427 de Telecentro; 1515 de DirecTV; 315/655 de Cablevisión).

Duración: 111 minutos.

Dirección y guión: Emily Atef

A Romy Schneider le bastaron 43 años de vida para filmar más de 60 películas y convertirse en una de las estrellas más grandes del cine francés. Con una carrera que comenzó cuando era apenas una adolescente en Alemania, a mediados de la década del 50 se puso en la piel de la emperatriz Isabel de Baviera en las tres cintas de Sissi, el más icónico de sus roles y el que la transformó en una de las figuras más importantes del séptimo arte europeo durante los años venideros. Sin embargo, su rumbo se torció cuando no pudo controlar su adicción al alcoholismo y la depresión que la invadió durante su última etapa.

Desde ese lugar indaga Tres días en Quiberon, la cinta escrita y dirigida por Emily Atef, estrenada en 2018 y multipremiada en el viejo continente. Allí conocemos la intimidad de la actriz un año antes de su trágica muerte, mientras estaba internada en un centro de desintoxicación y donde brindó su última entrevista a la revista alemana Stern. A partir del profundo y a veces punzante reportaje, Schneider va mostrando su cara más vulnerable y relata detalles de su niñez, del vínculo con sus padres, del suicidio de su marido, de su papel en Sissi, del vínculo con sus hijos, de su dinero y otra serie de acontecimientos que nos hacen entender su desolador presente y conocerla a fondo.

“Soy una mujer triste de 42 años llamada Romy Schneider”, sentencia la alemana Marie Bräumer, quien interpretó a la actriz y cuyo parecido físico por momentos abruma. Y esa afirmación resuena gran parte del film, cala hondo y resurge a cada instante para recordarnos que aunque Schneider parecía tenerlo todo, carecía de lo que más anhelaba: afecto y una vida común y corriente.

Tres días en Quiberon recurre a dos elementos claves para darle forma a este relato: por un lado, la compañía de una amiga alemana de Schneider durante aquel reportaje, cuya visión de los acontecimientos no son más que un fiel reflejo de la complejidad de aquellos días de internación y es a través de sus ojos que comprendemos en profundidad la pena de Romy. Por otro, la filmación en blanco y negro que le da un tono aún más solemne y lúgubre a la realidad de la actriz.

Premiado en los festivales de cine de Berlín, Munich, Bogotá, San Pablo y en dos ocasiones en Mar del Plata, Tres días en Quiberon nos sumerge en el costado más humano de una estrella que llevaba años apagándose y a la que le esperaban unos meses trágicos insoportables. Fallecida en 1982 a causa de un infarto y sin un centavo en el bolsillo, la muerte de su hijo en julio del 81 la había sumido en la más oscura depresión y nunca más logró salir de allí. Incluso hay quienes hasta el día de hoy sospechan que en realidad todo podría tratarse de un suicidio por sobredosis de alcohol y fármacos. Al fin y al cabo, era una mujer triste de 43 años.

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