Dybbuk y la caja de tus pesadillas
¿Quién podría imaginar que una vieja caja de vinos alojaba a Dybbuk, uno de los demonios más devastadores? Cuando Kevin Mannis la compró en un remate, lejos estaba de sospechar todo lo que sucedería en su vida. Aquel elemento había pertenecido a una mujer de origen polaco y el hombre imaginó que quizás podría tener un alto valor sentimental para la familia, por lo que intentó devolvérselas. Sin embargo, nada querían saber con aquel objeto. Tiempo después, comprendería por qué. Kevin tenía una tienda de restauración de muebles, donde comenzó a trabajar con la caja para regalársela a su madre. El día que logró darle el obsequio que con tanto esmero había preparado, algo cambió: la mujer quedó inmóvil, llorando. Había tenido un derrame cerebral. Apenas podía expresar palabras, pero se las ingenió para decirle a Kevin que odiaba el regalo. Intentó dársela a sus hermanos, pero ambas se la devolvieron. Se la dio a su novia, pero ella tampoco podía soportarla, así que se la regalaron a una pareja. Tres días después, la caja le fue devuelta porque tenía una oscuridad inimaginable.
Rendido, Kevin se llevó la caja a su hogar. Y allí fue cuando comenzaron las pesadillas. Cuando se despertaba, siempre tenía el cuerpo lastimado. Charlándolo con su familia, descubrió que todas las personas que habían tenido aquel objeto en su posesión habían sufrido el mismo sueño aterrador. Las cosas comenzaron a ponerse más densas, por lo que decidió publicarla en eBay, relatando la historia de todo lo que había sucedido en ese tiempo. Y contó, además, que no era capaz de destruirla porque no sabía qué podía llegar a pasarle.
La caja pasó por varias manos luego de que Kevin lograra venderla y nadie era capaz de tenerla demasiado tiempo. Las experiencias de los varios dueños que tuvo aquel elemento se repetían, al igual que las pesadillas. Hoy el objeto se encuentra en el museo del investigador paranormal Zak Bagans, donde solo pueden verla quienes asuman las consecuencias de exponerse a su presencia.