Audrey Rose: la vida después de la muerte

Cine y TV 08/06/2020 . Hora: 11:26

En 1977 Robert Wise estrenó Audrey Rose, una cinta que tuvo como protagonistas a Marsha Mason y Anthony Hopkins. Basada en la novela homónima de Frank De Felitta, publicada en 1975, la película relata la vida de Ivy Templeton, una niña que está a punto de cumplir once años y que comienza a tener una serie de pesadillas que la atormentan cada vez más. En medio de eso, aparece un extraño hombre que les jura a los padres de la chica que su hija Audrey Rose, fallecida en un accidente de auto, había reencarnado en Ivy. Apenas dos minutos son los que separan la muerte de Audrey con el nacimiento de Ivy. Seguro de que su hija volvió a la vida en el cuerpo de Ivy, Elliot trata de convencer a los Templeton de su teoría. Pero ellos deciden ignorarlo, al tiempo que las pesadillas de Ivy empeoran y su vida se va tornando miserable. Empecinado en demostrar lo que decía, Elliot comienza a llamar a Ivy por el nombre de Audrey y así los terribles sueños empiezan a apaciguarse. Hasta que el hombre la secuestra y es detenido.

Con la reencarnación como principal hilo conductor de la historia, la cinta está atravesada por referencias al hinduismo y la creencia de que el alma nunca muere sino que es inmortal. Y, al mismo tiempo, muestra las consecuencias de que esa alma habite un cuerpo nuevamente de forma tan rápida y repentina, sin haber sido purificada antes. “No hay final. Para el alma no hay ni nacimiento ni muerte. Tampoco habiendo sido una vez, deja de serlo nunca. No nace, es eterna. Siempre existe, no muere y es primitiva”, es la frase con la que la película llega a su fin, extraída de uno de los libros más importantes del hinduismo.

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