Antonio Birabent: "Nunca tengo pocas cosas en mente"
Músico, actor, periodista, ex conductor de un programa emblemático de nuestro rock, escritor. Si hay algún personaje multifacético en nuestro arte ese es Antonio Birabent, que parece nunca estar quieto. Corina González Tejedor: La última vez que te vi tenías Oficio: Juglar para presentar, un libro manuscrito, muchas cosas que contar. En el medio un dueto, un grupo paralelo. Y ahora te escucho en un podcast. ¿Por qué tantos proyectos en tan poco tiempo? Antonio Birabent: Nunca tengo pocas cosas en mente. No sé si es una gran virtud o no. Pero será que en general se hace poco y cuando surge alguien que hace varias cosas parece que hace muchas. Yo no siento que haga muchas, siento que casi siempre estoy haciendo lo mismo. Puede ser a través de un podcast, tocando con Las Lenguas Muertas, sacando mi disco, escribiendo. Parecen muchas y en el fondo creo que es una sola. CGT: ¿Qué recuerdos tenés de tu faceta inicial como periodista? Los programas de La Cueva son registros claves de la era. ¿Vos cómo lo viviste? AB: El recuerdo que tengo de esa etapa haciendo Rocanrol, que fue el antecedente de La Cueva, es qué chico que era, por un lado. Y que no éramos conscientes de que estábamos haciendo un programa que iba a quedar en el corazón y en la memoria de tanta gente después de 28 años. Por más que fue exitoso en su momento, era un programa que los músicos argentinos amaban porque iban a tocar en vivo. CGT: ¿Qué a favor y en contra tiene ser hijo de una leyenda del rock nacional? ¿Cómo te llevaste con esto a lo largo de la vida? AB: Mi padre es mi padre, como nos pasa a todos. Nunca entendí que él tenía una denominación de leyenda. Nunca me pareció así. Siempre supe de su música y estoy seguro de que hago música porque él es músico. Pero lo tomé más a la española. Acá en la Argentina somos muy del ídolo, del maestro, esas cosas que nos juegan tan en contra. Me crié en un ámbito donde era un músico conocido, respetado y punto. Y así lo he tomado. Es más liviano. Acá le ponemos mucho peso a esas cosas. CGT: Hablame de tu proyecto con Ariel Minimal. AB: La historia de Las Lenguas Muertas es curiosa. Con Ariel nos conocíamos, habíamos grabado algo. Pero el año pasado nos cruzamos en la puerta del colegio de nuestros hijos y le dije “hagamos algo juntos. Pasame una letra que tengas por ahí”. Y me dijo “yo no guardo nada, juntémonos a componer”. Y nos juntamos todos los miércoles durante tres meses. Tan fuerte era el día que nos íbamos a llamar Canciones de Miércoles, pero nos parecía un poco fuerte. Por suerte encontramos título y nos llamamos Las Lenguas Muertas. Los dos componemos, generamos la música, la letra, todo. Fue una experiencia muy rápida, muy veloz, muy satisfactoria. Había mucha alegría al sentir que teníamos tanto en común sin saberlo. Cada día que nos juntamos, terminamos una canción con letra y con música. Después convocamos a Marcos Roca y a Claudio Levia y armamos la banda. Ya tenemos cuatro temas grabados del disco, cuando esta situación pase vamos a retomar y a grabar el resto. Nos da mucha ilusión lo que está por venir. CGT: ¿En qué estado creés que está el rock? AB: A mí el rock siempre me pareció un rejunte un tanto incomprensible, como un cambalache eléctrico. Y al mismo tiempo, y mi experiencia actual en Las Lenguas Muertas me lo está comprobando, el rock significa algo. Hay un lenguaje ahí detrás de esa palabra, hay una filosofía. Yo creo que la siento arriba del escenario o ensayando. Es más visceral que filosófico. Es más el sentimiento que la palabra.
https://www.youtube.com/watch?v=GCEmC8atc7M CGT: ¿En qué lugar te posicionás como compositor en banda y como solista? ¿Hay preferencias? AB: Yo me he pasado la vida componiendo solo, aunque es una verdad relativa. Porque, por otro lado, no conozco a alguien que haya grabado un disco, Hijos del Rock, como lo hice yo donde compuse 17 canciones con 17 músicos argentinos. Desde León Gieco, Moretti, Aristimuño, Johanssen, por nombrarte conocidos, a personas bastante desconocidas. En realidad estoy muy acostumbrado a componer solo, tengo 18 discos solistas. Pero también he grabado Familia Canción, un disco compuesto a medias con mi viejo. Ahora con Las Lenguas Muertas. Me gustan mucho las dos cosas. Me gusta componer solo porque ahí soy dueño y señor de los tiempos, pero cuando me pongo a componer con otro pasan otras cosas. En Las Lenguas Muertas es evidente. Las siento mías, pero también es verdad que tienen algo de Ariel y mío. CGT: ¿Cómo se arma una banda para vos cuando emprendés el modo solista? AB: Yo soy un solista de banda. Nunca tuve músicos de sesión. Si bien soy re contra solista, o han sido amigos o me he hecho amigos de ellos. Todos los músicos que recuerdo que han tocado conmigo de alguna manera he sido conectado. Soy solista pero hay mucha banda en el espíritu. CGT: ¿Dónde queda tu faceta actoral en todo este entuerto musical? AB: El último año actué poco. Este ni hablar. Pero el año pasado hubo un trabajo muy intenso que fue hacer el teatro off, que nunca había hecho, y fue un aprendizaje enorme. Y después hice una participación en una serie, que aún no se estrenó, de la vida de Maradona. Pero la faceta actoral siempre está presente. Yo en mi casa con una guitarra, papel, lápiz, la cabeza y el corazón puedo generar música. Nunca me he dedicado a generar yo solo actuación para mí mismo. Siempre viene algo por otro lado. Ahora estamos planeando algo con una gran amiga actriz. CGT: ¿Cómo estás llevando esta cuarentena? ¿Cómo es el ciclo de las 20 horas en Instagram? AB: Habitualmente estoy mucho en mi casa. El último disco que grabé, El interior del volcán, lo hice en mi casa en una cuarentena voluntaria. Lo llevo bien: ordeno mi casa, trato de estar lo más tranquilo posible, he estado con mi hijo. Cuando llegué de afuera el 18 de marzo me pasé desde ese día durante 26 días haciendo un concierto por día por Instagram. Fue extraordinario. La gente lo disfrutó, yo lo disfrutaba mucho. Me obligó a tocar temas que tenía olvidados hace 25 años o más. Fue una gran experiencia.