Juana Molina: “Llamaría a mi música trip loop”
Guitarrista, compositora, cantante, actriz. Juana Molina es una de las figuras más importantes de nuestra música y con su sonido distintivo llegó a diferentes rincones del planeta. Criada en el seno de una familia atravesada por el arte, Juan aprendió a tocar la guitarra cuando tenía apenas cinco años bajo la enseñanza de su padre. “Papá y mamá escuchaban música todo el santo día. Yo creo que medio me crié, musicalmente, entre lo que él me enseñó, lo que él hacía y, sobre todo, lo que escuchaban. Era muy variado y mucho. Era una gran selección de música, eran muy melómanos. De lo que más aprendí fue de todo lo que nos dieron sin darse cuenta”, relató. Corina González Tejedor: Después de lo que te pasó con la pérdida de los instrumentos en Dinamarca creo que todo lo problemático que vino más adelante fue como un juego de niños. ¿Siempre tuviste esta capacidad de resolución? Juana Molina: Esa experiencia fue muy traumática. Nos quedamos a esperar dos horas más en el aeropuerto para ver si las cosas llegaban en el vuelo siguiente. Además de no tener instrumentos, nos quedamos sin prueba de sonido porque llegamos 20 minutos antes del show y teníamos que probar con o que había en el escenario. Fue muy traumático pero la imagen es la de esas personas que tienen que salvarse la vida y van caminando mientras las ramas les van pegando en la cara y se van cortando pero siguen avanzando con el cuchillo entre los dientes para zafar. Eso es algo que fui aprendiendo con los años. Me acuerdo que uno de mis primeros shows en vivo yo me había ofendido con todos los integrantes de la banda porque era un festival y no sé quién tocaba antes que nosotros y yo que era muy temerosa en esa época quería que nos concentráramos. Se fueron todos a ese show y cuando volvieron 10 minutos antes del show yo estaba sacada, empecé a decirles de todo y antes de salir uno de los chicos me dice “¿vas a salir así?”. Y salí, sacadísima, y fue uno de los mejores shows que hice en ese momento. Sentí que había tenido una fuerza y lo malo siempre me empuja a sobreponerme. Siempre ante la adversidad me sale una especie de fiera. CGT: ¿Cuándo te diste cuenta de cuál era el sonido que querías hacer? JM: Yo empecé a grabar cositas desde muy joven, en un cassette, todas las ideas que se me ocurrían. Primero empezamos a componer con mi hermana de muy chicas, ella tocaba el arpa y yo la guitarra. Componíamos muchas cosas que nunca registramos. Después, a los 20 o 21, me compré una portaestudio cosas más producidas, con arreglos, bajos, una caja de ritmos. Pero todo lo que grababa me parecía que era muy distinto, que no servía, que no se parecía a otra cosa pero a la vez yo no quería que se pareciera a otra cosa. No me animaba a mostrarlo. Eso quedó guardado muchos años, después vino lo del programa, después se me fue de las manos. Cuando volví y me di cuenta que mi rumbo se había desviado, retomé todas esas canciones que se convirtieron después en el disco Rara. Los demos de ese disco se parecen un poco más a los discos que hice después, un poco más introvertido el sonido, más tímido. A mí Rara me superó, yo confiaba 100% en Santaolalla y yo era una persona muy insegura y no me daba cuenta de que tenía que hacer algo más parecido a lo que era yo. Ese disco es genial, es increíble la producción pero siempre sentí que era algo que estaba por encima de mí. Cuando volví a estar sola empecé a grabar de nuevo cositas que terminaron convirtiéndose en Segundo. El sonido no lo busqué, fue apareciendo. https://open.spotify.com/album/0IGjy41Ndw3xnitLjjCxj6
CGT: Segundo cumple 20 años. ¿Qué le dirías a esa Juana sobre sus expectativas? ¿Qué pensás hoy de ese disco? JM: Para mí fue mi primer disco cabalmente. Era eso lo que yo hago. Sabía que estaba mal grabado, que tenía muchas deficiencias técnicas pero la mezcla me gustaba mucho. En el momento, cuando supe que eso iba a ser un disco, tomé la decisión de grabar cosas de nuevo y hacerlas mejor y me di cuenta que lo único que hacía era sacarle onda a lo que ya estaba hecho con una intención y sin saber que estaba haciendo un disco. Eso era muy importante porque la libertad que me dio el hecho de estar probando cosas se refleja mucho en Segundo. Es el disco más importante de todos porque es el que realmente marca mi camino. Creo que me sigo pareciendo bastante a ese disco. No tenía ninguna expectativa porque nos sabía que iba a ser un disco. Después se m e complicó para tocarlo en vivo, me costó mucho encontrar mi formato de vivo. También me di cuenta que el vivo no tenía por qué ser igual al disco. CGT: ¿Cómo componías en el comienzo? ¿Qué cambió y que sostenés? JM: Al principio de todo yo grababa en esos cassettes unas especies de loops tocados que se transformaban en unos mantras que me transportaban a mí misma. Iba cantando melodías variadas arriba de esa estructura de acordes que era muy simple. Y cuando empecé a hacer canciones me pareció que eso no podía ser así, que no era normal, que necesitaba otra parte. Entonces empecé a insertarles partes para que se parecieran más a una canción normal. A todas empezaron a aparecerle partes que cortaban eso mántrico para que tuviera una forma. Nunca llegué al clásico de introducción, estrofa, puente, estribillo. Siempre me mantuve en pocas partes. Para mí el lopp le queda un poco chico, yo siento que esto es una rueda que va avanzando, va cambiando el paisaje. Es como un auto, es una rueda que avanza pero la superficie va cambiando. Entonces me empecé a especializar y a transformarme en una especialista del loop en ruta, del trip loop. Ese era un buen nombre para las bateas, que siempre me preguntaban cómo llamaría a mi música: trip loop. CGT: ¿Cómo estás pasando esta cuarentena? ¿Tenés alguna reflexión que quieras compartir sobre el por qué? JM: Me está costando responder esa pregunta. Más que una reflexión llego a una confirmación: a mí esta calma obligatoria me hace un bien que no te puedo contar. El silencio que hay, la relación con las cosas, la manera de hablar, de ver menos, hacer todo menos. Sobre todo no tener la posibilidad de consumir, porque la sociedad de consumo me parece una aberración. Pero esas no son reflexiones de cuarentena, son de siempre.