Leonardo Ferri: “La moda figura como igualador y como escalador social”
Leonardo Ferri editó, en 2018, Zapatillas. Historias de moda, deporte y consumo, un libro que realiza un recorrido a través de los años de uno de los elementos más importantes en nuestra cotidianeidad en lo que a moda y status refiere. “La palabra aspiracional es la que define mucho la cuestión, al menos en este momento. Las zapatillas atravesaron muchas generaciones y pasaron de ser un elemento para la práctica deportiva a un elemento de moda. Y ahora un elemento que está muy ligado a lo aspiracional, a querer como alguien. Hoy una manera de equipararse con esa figura pública a la que mucha gente admira puede ser un par de zapatillas. Desde hace cinco o seis años están cumpliendo ese rol y lo vemos en esto de que haya lanzamientos exclusivos y en cantidades escasas, para generar más deseo y aumentar el precio”, explicó. Facu Díaz: Pensaba en la industria como la has descripto y en cómo las redes han colaborado en esto de lo aspiracional. ¿Cómo es la dinámica? Leonardo Ferri: Se define con el concepto de consumo. Hoy pareciera que todo pasa por tener tal o cual modelo de zapatillas para exhibirlo en redes sociales. El consumo es un elemento que no se concibe sin la existencia de redes sociales. Instagram particularmente, que es como esa vidriera digital en donde todos desfilan vidas perfectas, rutinas de entrenamiento, nadie está triste ahí. Con las zapatillas pasa algo muy parecido. Las mismas marcas deportivas las utilizan porque con muy bajo costo pueden tener una vidriera global. Antes eran los deportistas los que marcaban ese paso, después fueron las celebridades, hoy en día esas personas son los influencers.
Cuchi Calderón: El Indio Solari, en su primer disco solista, decía que “Nike es la cultura”. Lo que empiezo a ver es que, además de eso, el personaje que está en la vidriera además de tener la marca quiere diferenciarse y lo que quiere es que sean ediciones super limitadas. LF: Yo creo que eso pasa con la industria de la moda en general. Acordémosno de un caso muy particular: Los Wachiturros. Empezaron en su momento a usar remeras de Lacoste y a los que venían usando esas remeras no les gustó ni medio que unos pibes humildes, morochitos que cantaban cumbia se vistan igual que ellos. La moda muchas veces figura como igualador y como escalador social. Lo que decía el Indio es cierto porque de alguna manera las marcas deportivas hacen su propia bajada y cuentan sus propias historias, sean ciertas o no. Las marcas crean una cultura alrededor, que no tiene que ver con su cultura empresarial, con sus modelos publicitarios, sino con el discurso. Durante mucho tiempo se habló de “cultura de las zapatillas”, que en cierto modo eran esas expresiones que rodeaban a las zapatillas, ese combo de hip hop, pantalones anchos y zapatillas. Hay una cultura de las zapatillas pero no es lo que las marcas te dicen que es. Yo creo que existe, que está muy ligada al consumo y no tanto a lo que entendemos como cultura pero que existe todavía. FD: La situación que estamos atravesando empieza a modificar diferentes aspectos de nuestra vida. ¿Cómo pensás que se va a ver afectado este imperio? ¿Se va a poner en cuestionamiento esta cuestión del consumo, del status? LF: De hecho se está reformulando. Acá en la Argentina las marcas deportivas no quieren hablar por el momento, están tratando de asimilar el impacto. Sí he hablado con los responsables de los negocios que venden zapatillas y todos te dicen más o menos lo mismo: no se está vendiendo nada y están ofreciendo hasta 60% de descuento, cuotas, envíos gratis a domicilio. Todo se está reacomodando. Se entiende que teniendo los locales cerrados tienen que recompensar con la venta online. Ojalá puedan mínimamente recompensar para que los empleados no sufran las consecuencias de la caída de las ventas. Los valores son muy amplios, pero si nos ponemos a hablar de zapatillas que salieron este último tiempo y que son clásicas estamos hablando de gastar 7000 u 8000 pesos. Está bastante golpeado el sector, sobre todo porque no estamos hablando de artículos de primera necesidad. Es muy contradictorio el escenario.